ESCRITORES ADOLESCENTES

Tuesday, July 18, 2006

WICHAY de Yanira Yasmin Arenazas Bueno

WICHAY

de Yanira Yasmin Arenazas Bueno

(2005)

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Esta es una pequeña creación literaria de una de mis alumnas, que lo realizó el año 2005. Ella se llama Yanira Arenazas y estudia actualmente en el segundo año de educación secundaria en la Institución Educativa Mariano Melgar del distrito de Breña, Lima - Perú. Ella es una pequeña escritora que hay que alentarla.Este trabajo lo realizó después de haber leido algunas obras literarias famosas y entre varios personajes famosos se encuentra ella. Esperamos sus comentarios.

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Dedicatoria
Lo dedico a todos, pero especialmente a mis padres.

I

En un pueblo llamado Wichay alejado de todo el bullicio, vivo yo, Yanira, hija de un gran hombre trabajador y de una linda mujer.

En este último año se mudaron un caballero llamado Don Quijote y su gran amigo Sancho Panza, que viven al lado derecho de mi casa.

Después de unos meses se mudó una linda chica llamada Cusi-Coyllur que es muy buena y trabajadora, ella sale siemprea vender sus lindos adornos que ella misma lo hace.

Para mi Cusi-Coyllur es como mi hermana mayor; apenas termino mis tareas me voy a su casa a ayudarla a hacer sus adornos para que ella salga a vender más tarde. Ella vive con su esposo Ollantay que es buena gente como ella.

Al frente de mi casa se mudó recién hace algunas semanas un chico llamado Aquiles que vive con una hermosa joven llamada Luna; ella siempre parece estar alerta y un poquito asustada, pero se tranquiliza cuando llega Aquiles.

Héctor es su amigo, y Aquiles dejó que se hospede en un cuarto vacío que sobraba.

Mas allá se encuentra el colegio donde estudiamos mi amigo Leo y yo, y varios niños más.
Al costado del colegio se encuentra una pequeña pero humilde iglesia donde asiste todo el pueblo los domingos en las mañanas.

II

Un día como cualquiera, cuando Leo y yo estábamos ayudando a Cusi-Coyllur con sus adornos, yo vi desde la ventana que dos señores extraños estaban mirando el pueblo como si lo inspeccionaran. Rápido le avisé a Leo y fuimos a ver lo que hacían. Leo me dijo:

- ¡Mira!, tienen dos caballos.

- Escucha lo que hablan.

Nosotros nos escondimos en el techo de la casa de Leo, escuchábamos lo que hablaban. Al terminar y cuando ya se habían ido, yo dije:

- Vamos a avisarle a Aquiles para que le avise al pueblo.

- ¡Sí, vamos rápido!, dijo Leo.

Corrimos a casa de Aquiles y entonces gritamos:

- ¡¡Aquiles!!, ¡Espera no te vayas!

Aquiles voltea y dice:

-¿Qué quieren niños?

- Vimos a dos señores extraños entrar al pueblo, Leo y yo fuimos a ver quienes eran y escuchamos parte de su conversación.

Aquiles preocupado nos llevó enseguida a su casa y dijo:

- Ellos no los vieron, ¿no, Yanira?

- No, le dije.

- ¿Porqué?, preguntó Leo.

- Y, ¿porqué tienes esa cara?, ¿son tan peligrosos?, dije.

- No,.. bueno si... es que, miren, les voy a contar una historia de donde venimos Luna, Héctor y yo.

- Cuéntanos.

- Bueno, ¿ustedes ven estas armaduras?

- Si, son muy bonitas.

- Estas son mías y de Héctor, nosotros fuimos guerreros de una ciudad, Luna y yo estábamos enamorados, pero su familia se oponía, y Héctor es mi mejor amigo y decidimos llevarnos a Luna a como de lugar.

- Y...¿qué pasó?, dijo Leo.

- Entonces, dicho y hecho, lo hicimos y nos escapamos y nos fuimos muy lejos, a varias partes, y finalmente aquí, pensamos que nos habían olvidado.

- Ahora entiendo porque Luna siempre estaba alerta, dijo Leo.

- Ella no lo había olvidado, ¿no?, dije.

- No, creo que ella siempre pensaba en eso, y últimamente había soñado con guerras y no sabíamos porque, dijo Aquiles.

- ¿Y de que hablaban los extraños?

- Que iban a venir a las 12 de la noche a atacar.

- Si, y que nos iban a matar o algo así.

- Y que iban a buscar a tres jovenes y que los iba a llevar a un lugar llamado Tro..., Tro...

- ¡Troya!..., dijo Aquiles.

- Si, a ese lugar, dije yo.

- Ayúdenme, dijo Aquiles.

- ¿A qué?

- A ponerme mi armadura.

III

Mientras Aquiles afilaba su espada, Leo limpiaba su armadura y yo le sacaba brillo a su escudo.

Cuando Aquiles se puso su armadura parecía un guerrero con mucha experiencia.

- ¿Tú sabes pelear?, dijo Leo.

- Por supuesto Leo, yo soy, o mejor dicho, era, y volveré a ser uno de los mejores guerreros.
Aquiles sacó el caballo de su establo, le puso todas sus herraduras y cuando lo hizo, el caballo pareció ponerse feliz, porque creo que sabía, que volvería a pelear.

IV

Los tres salimos de su casa y los campesinos, trabajadores que venden en las esquinas unos lindos adornos, mis papas, Ollantay, Cusi-Coyllur, quedaron sorprendidos.

Y entonces, entonces, Don Quijote salió de su casa y dijo sorprendido:

- ¡No me digas que tu tambien leiste muchos libros!

Todos se rieron; y Aquiles dijo:

- No mi querido Don Quijote, sino que dejándose de bromas, Leo y Yanira escucharon hablar a dos hombres extraños sobre un ataque a las 12 de la noche, y nosotros tenemos que estar preparados.

Entonces, Don Quijote dijo:

- ¡Ya escucharon!, ¡yo te apoyo Aquiles!... ¡Sancho!, saca mi traje y a Rocinante y tú saca a tu asno, que vamos a luchar y a combatir como en los viejos tiempos.

De todos salieron carcajadas. Y Aquiles dijo:

- ¡Don Quijote tiene razón!, vamos todos vayan a hacer lo mismo, yo los espero aquí, a las seis de la tarde, a los hombres. Mientras los demás evacúen atras de las montañas.

V

Antes de irse, Cusi-Coyllur dijo a Ollantay:

- Mi amor, otra vez nos vuelven a separar, cuidate por favor, yo siempre te esperaré.

- Así lo hare, dijo Ollantay.

Se dieron un beso y él partió a prepararse.

Yo lloré mucho al despedirme de mi papá, y mi mamá también.

- Papá, cuidate por favor, le dije llorando y abrazándolo.

- Si Yanira, me cuidaré. (Dirigiéndose a mi mamá). Cuida bien a nuestra hija, y tu también, y si me llegara a pasar algo, no lloren, piensen que estaré siempre con ustedes, cuidándolas, dijo mi papá triste.

Le dimos un beso y un fuerte abrazo y partió.

Leo no tenía papá, solo mamá, pero él, quería mucho a Sancho y se despidió de él así:

- Chau, gran amigo, cuidate, y a Don Quijote también.

- Así lo haré, gracias, dijo Sancho.

VI

Llegado las seis de la tarde, ya esaba listo esperando a los demás.

Cuando todos estuvieron reunidos, listos para partir y esperar a los oponentes, Aquiles dijo:
- Luna, cuidate y si algo me pasara, quédate con Héctor.

- Héctor, cuídala por favor.

Luna lo besó y fue con Héctor, porque Héctor y un grupo se quedaron cuidando el escondite por si llegaran allí.

VII

Después de un buen rato, Ollantay avisó a todos que ya venían, todos se escondieron.

Entonces, cuando ya estaban cerca salieron todos contra los oponentes, y Aquiles luchó con el hermano de Luna.

VIII

Todo estaba bien hasta cuando Sancho se descuidó un poco y un guerrero le clavó la espada en un brazo y Sancho gritó fuerte. Cuando lo hizo, Leo escuchó, se desesperó y quizo ir a ayudarlo, pero su madre no lo dejó y luego de un rato yo escuché asustada el grito de mi papá.
Entonces, Leo y yo nos miramos asustados y nos escapamos corriendo, no haciendo caso a nuestras madres. Cusndo llegamos al lugar vimos que Sancho sangraba de un brazo y que Quijote y Aquiles estaban defendiendo a Sancho y a mi papá que tenía un corte en la pierna.

IX

Leo y yo fuimos a sacarlos de ahí, los sacamos llorando e íbamos de camino al escondite. Yo me quise quedar y Leo también. Dejamos a Sancho y a mi padre cerca y nos fuimos de nuevo.
Al llegar fuimos a la parte alta y desde allí empezamos a tirar piedras. Cuando los oponentes se dieron cuenta de que nosotros también estábamos atacando, nos empezaron a atacar con flechas. Entonces fuimos detras de una piedra grande y seguimos tirando.

XI

Ya después de unas horas, nos dimos cuenta que habíamos ganado. Leo y yo corrimos a avisar.

Cuando llegamos dijimos:

- ¡Ganamos!... ¡ganamos!

Todos se alegraron, rieron y celebraron, entonces, mi mamá y mi papá me abrazaron y me dijeron:

- ¡Nunca nos vuelvas a hacer esto, los dos estábamos preocupados!

- Si papá y mamá, nunca lo haré más, sólo que esta vez quería ayudarlos.

- ¡Leo, hijo mío!, gritó su mamá.

- Estaba preocupada, no lo vuelvas a hacer.

- Si mamá, dijo Leo.

XII

Cuando llegaron todos, Aquiles dijo:

- Pido un aplauso para estos dos valerosos niños que con valentía lucharon, porque sin ellos no lo hubiéramos logrado.

Todos aplaudieron y nos felicitaron, y dijeron:

«Estamos orgullosos de tener dos niños tan valientes en este pobre pero humilde pueblo»

FIN




OJOS DE LECHUZA de Carolina Gómez Cuya

OJOS DE LECHUZA

de: Carolina Gómez Cuya
(2005)

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Esta es una creación literaria de otra de mis alumnas de la Institución Educativa Mariano Melgar del distrito de Breña, Lima - Perú. Actualmente (2006) cursa el segundo año de educación secundaria. Ella es otra pequeña escritora. Esperamos sus comentarios para incentivar más su creación.
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A mi madre con amor

Nosotros vivíamos en la chacra, un poco lejos del pueblo. Había casitas de gente pobre, desparramada por aquí, por allá. Mi papá era el único pudiente. Jugamos con los chicos de allí, porque no teníamos con quien jugar. Éramos varias hermanas. Yo era la mayor. Me seguía mi hermanito Gregor. Los demás eran muy chicos.

En la población vivían mis abuelos, mis tíos, mis primos. En fin, toda la familia. Cuando se casó mi papá, mis abuelos le dieron la casa de la chacra. A mi me gustaba al principio, pero según como iba poniéndome grande ya no me gustaba ser campesina. Deseaba vivir en el pueblo para estar inmediata a todo lo que había. Mis padres no.

En una navidad, cuando yo estuve grande, en el pueblo alzaron un nacimiento. En la chacra esto es lo que nos sucedió: Gregor se había portado muy mal y mi papá Otis, le dijo que a él nada le pondría el niño Dios. Que no esperara.

El año anterior el Papá Noel le había puesto caramelos, soldaditos, trompo.

Él dijo que si ponía sus zapatos recibiría lo mismo. Gregor no sabía que hacer porque quería otras cosas como uno de 12 años. Pensó poner los zapatos de su papá. Así lo hizo y se acostó. Al otro día se levantó temprano pensando en los regalos. En un zapato encontró una bolsa de tabaco y en otro una cachimba. Cómo se puso Gregor cuando encontró esas cosas, el pobre se puso triste y, a la vez, amargo.

Vivía cerca una chiquita, hija de una vecina, llamada Isabel Ivanova. Ella no sabía nada del niño Dios ni Papa Noel. De ellos que ponen juguetes a los niños que se portan bien. Aprendió de nosotros.

En Pascua de Reyes por la tarde llegó corriendo, me dijo que sus zapatos estaban por demás viejos y que tenía miedo que Papa Noel no le pusiera nada.

En una canasta de trapos encontró un par de medias de color negro. Estaban muy apolilladas. Una tenía más huecos que la otra. Isabel los cosió con chispas blancas. Daban mal aspecto. Todavía estaban despintándose. Yo le dije que Papa Noel le diría: ”Esa chica será muy majadera cuando a destrozado así sus medias”.

Las colgó en la ventana con la abertura preparada como para poner algo. Yo le dije: “Papa Noel no te va a poner nada”. Ella empezó a llorar. Eso me dio pena, hacer llorar a una criatura. Desesperada corrí donde mi mamá para pedirle plata. Mamá me negó y me resondró diciéndome que “esa gente no cree en el Niño Dios y por último Papa Noel nunca pone nada a nadie”, y que “a esa chica sus padres le iban a comprar algún juguete”.

Yo no sabía que hacer para conseguir algún juguete. En la tarde me encaminé a la población a pensar, para ver si me consigo algo.

Llegué donde mi tía Virginia y en el corredor encontré una muñeca. Estaba tan sucia que mi primita la había olvidado. La recogí y me la llevé a mi casa, la arreglé y le cosí las partes descosidas. La lavé, la hice secar en el fogón. Al poco rato estaba casi nueva.

Ya eran como las diez de la noche en la víspera de Pascual. Contenta estaba yo de haber metido la muñeca en la media de la pobre Isabel y ella feliz por haberla encontrado. Cómo se arrodillaba agradecida, mirando sobre los árboles.

Pasó esa fiesta y la gente de su laya tenía envidia. Hablaban:

- A qué carga de agua le habrán comprado esa muñeca. Tendrán bastante plata.

- Hacerle creer que el Papa Noel le ha puesto, cuando ni Papa Noel ni Papa Dios se acuerdan de los pobres.

Desde esa vez, la chica paraba con nosotros, haciendo los mandados de la casa. Y la gente hablaba más. Todo lo que renegaban decían. Yo quería contarles que, yo, Carolina, le conseguí la muñeca para ponerle el nombre de Papa Noel, después del chasco que le pasó a Gregor.

Una mañanita nuestra Catacha, gallina cenicienta (lechuza), parándose en la puerta del dormitorio cantó para que la viéramos. Nosotros no creíamos en esas supersticiones, pero vivía una abuela que cuando se sentaba a lavar los platos parecía una lechuza.

Tenía la cara demasiada demacrada, la nariz larga, aguileña. Su cabeza estaba atada con un pañuelo blanco. A más de eso era piel y hueso. Ella fue la que dijo que alguien iba a morir en la casa.

Yo en mis adentros pensaba que ella moriría, quién más habría de ser.

Un día yo estaba entregada al juego cuando llegó una chiquita media atontada, dijo que Isabel había muerto.

Se había caído a la acequia grande a la altura de la chacra.

Corrí a su casa y me encontré con mucha gente. Cuando me hallé con sus padres me dijeron en mi cara, que yo tenía la culpa de su muerte.

“Esta niña tiene la culpa”, oía a cada rato.

Isabel estaba lavando su muñeca, en una de esas resbaló. Como había mucha lluvia no pudo salir y fue arrastrada.

A unas cinco cuadras, allí la encontraron, más abajo salvaron a la muñeca. Con la culpa que me dieron yo me asusté.

Tomé la muñeca y me la llevé, en el camino le preguntaba por Isabel sin que me contestara. Entré a la casa, pasé a la huerta y me puse a llorar. Dije:

“Yo tengo la culpa para que se muera Isabel. Yo le regalé este trapo que no habla”.

Luego, ya consolada, pero no tanto, le conté a mi madre. Quería que me hiciera comprender lo que había hecho. Que me diera alguna cosa que me contentara. Ella me dijo que me contentara. Dijo que Isabel ya no pensaba en nada y que estaba feliz en el cielo.

Yo me fui a buscarla a ver si la veía, me subí a los altos, la busqué por el cielo y nada. Allí me di cuenta lo que es ser nada. Entonces agarré a la muñeca, le eché la culpa a gritos, la llevé a la huerta donde lloré y la quemé. La quemé con cólera y pena. Sus cenizas las boté al río y volví sin llorar, casi contenta, no se porque.

Al entrar a la casa, mi madre estaba sentada en el patio, con los ojos muertos, mirando al cielo como viendo a Isabel.

NOTA:

La lectura que hemos leído está basada en una creencia de la sierra.

LEYENDA:

Cuando el tuco canta tres veces, muere un vecino. Así la niña Isabel entró en la sombra. (Esa sombra es la muerte).

FIN


AMIGOS de Yanira Yasmin Arenazas Bueno

AMIGOS

Por Yanira Yasmin Arenazas Bueno
2005


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Esta es una creación literaria de mi alumna Yanira Arenazas. Lo realizó en el año 2005 cuando cursaba el primer año de educación secundaria en la Institución Educativa Mariano Melgar del distrito de Breña, Lima - Perú. Espero que les guste. Esperamos sus comentarios.

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Estas líneas reflejan un día divertido de tres amigos, que pasan una graciosa aventura.

I

En un pueblito lejano llamado DOOCK.

En ese lugar vivía un joven llamado Tom que se había mudado ahí por razones de estudios; a su lado vivían Jo y Laurie quiénes tenían una Casa Hogar; al frente de ellos vivía Cuellar y su madre, al lado izquierdo vivía yo, Yanira, que era la mejor amiga de Jo.

Era el mes de Marzo (vacaciones), la madre de Jo y la mía decidieron ir a la playa un día particular por ejemplo Lunes en la mañana.

Nosotras decidimos invitar a Tom y Cuellar.

Tom nos dijo:

-¿A la playa? Esta bien iré; yo las esperaré el Lunes aquí a las 6:00 am en punto.

- ibien!; dijimos las dos.

Fuimos a buscar a Cuellar pero su madre nos dijo:

- Lamentablemente mi hijo no va a poder ir.

- ¿Por qué?, dijo Jo.

- Porque mi hijo amaneció mal esta mañana, dijo la señora.

-iAy!, ique pena!; dijimos las dos.

Ya señora seguro ya se mejorara, hasta luego; dijimos.

Fuimos al paradero y ahí estaba Tom, esperando a que lleguemos.

- iHola Tom!,¿cómo estas?; dijimos las dos.

- iYa era hora de que llegaran, he estado esperando de hace mas de una hora y todavía me preguntan como estoy ¿no?

- iJe, je, je, ji!: nos reímos todos.

- iYa!, basta de bromas,!vamos ya a la playa!: dijo Tom.

II

Tomamos el carro y al llegar Tom dijo cantando:

- iYa llegamos a la playa, ho, hooo...!

- iNo seas chistoso y ya vamos a alistar las cosas ya bañarnos!; dije.

Mientras nosotras acomodamos las cosas, Tom ponía la sombrilla.

Los tres entre risas y juegos decidimos meternos al mar.

Tom dijo:

- iJo,Yanira, miren a este súper nadador!.

- iSúper!, hazme el favor, ¿súper por dónde?;dije.

- iJi,ji,ji,ji!, nos reímos Jo y yo.

- iSí muy graciosas, haber si les parece gracioso esto!.

Entonces salió del mar, nos agarro y nos metió al mar. Nosotras le dijimos:

- iOye!, ¿cómo nos vas a hacer esto?

- ¿Qué, como que como?, haciéndolo pues, ¿qué no les pareció gracioso?; dijo Tom en forma de burla.

-iClaro que no!; dije.

III

- iYanira!, ¿has visto que hora es?, me dijo Jo.

- iHay , ya son las 1:00 pm, que rápido se ha pasado el tiempo!, ya Tom ven, vamos a comer, dije.

Tom salió del mar y dijo:

- Yanira, ¿qué ha preparado tu mamá para comer?

- A preparado algo que a los tres nos gusta: dije,

- iNo nos digas que a preparado ARROZ CON POLLO y su PAPITA! : dijeron Jo y Tom.

- Pues si les digo: dije.

- iTe dijimos que no nos dijeras! ; dijeron riéndose.

- iYa, basta de chistes, y vamos a lo mas importante!; dije.

- ¿Cuál? ; dijeron Jo y Tom.

- ¿Cómo que cual?, Comer pues; dije.

- iSiiii...!; dijeron Jo y Tom.

IV

Yo mientras servía la comida, Jo enjuagaba los cubiertos y vasos y al ver que Tom no estaba Jo me dijo:

- iDonde se a metido este chico!

Entonces vimos que ha lo lejos venía, cuando llego dijo:

- ¿Creyeron que no iba a ayudar en nada?, pues se equivocaron yo fui a comprar la gaseosa para tomar los tres.

Por fin comimos y al terminar Tom dijo:

- iAy! Que rico a estado, gracias.

- iSi!, de veras a estado muy rico Yanira; dijo Jo.

- iRico tenia que estar, como siempre!

V

Después Jo saco su pelota y dijo:

- ¿Quién quiere jugar voley conmigo?

Y enseguida Tom dijo:

-¡Yooooo...! - iAy,Tom no sabía! , dije yo en forma de burla.

Y entonces Tom dijo:

- ¿Cómo, no te enteraste?, siguiéndole la corriente.

- iPues fíjate que no!; le dije riéndome.

Luego todos nos reímos y yo dije:

- iYa, yo también juego!, dije.

Entonces Tom dijo:

- iYa, ustedes pónganse a ese lado y yo a este para que vean que yo un hombre les gano solo!

- iAh sí, ahora vas ha ver nosotras te vamos a hacer trizasi; dije.

Entonces empezamos a jugar y al finalizar el juego quedamos exhaustos.

Pero Jo y yo estábamos felices porque habíamos ganado.

Tom dijo:

- iNo vale ustedes han hecho trampa!

- ¿Trampa, cual?,dijimos.

- iComo que cual, dos contra uno no se vale!

- i¿Cómo?, no dijiste que podías solo!, dije, y las dos nos reímos.

VI

Yo miré la hora y ya eran 5 :00 pm y dije:

- iLamentablemente, ya es hora de irnos!

- iNo!, que pena, y lo bien que la estábamos pasando!, dijo Tom.

Alistamos las cosas y tomamos el carro.

Llegamos, y Tom dijo:

- iHasta luego Yanira , hasta luego Jo!

Yo acompañé a Jo hasta su casa y al llegar a mi casa me bañé y le estuve contando a mi mamá todo lo que pase con mis mejores amigos.

VII

Al día siguiente fui a visitar de nuevo a mis amigos.

Tuvimos una reunión en la casa de Jo para planear nuestra próxima aventura.

Pasando algunos días, Jo salió de viaje por un tiempo, sólo nos comunicábamos por medio de cartas.

Cuando Jo volvió, yo y Tom estábamos en la escuela y Jo se volvió a encargar de su casa hogar.

FIN